Nuestra Belleza Latina es emigrada o nació en los Estados Unidos. Si no, quiere cumplir el sueño americano. Nuestra Belleza Latina debe ser hispanoparlante pero a veces le cuesta pronunciar en español. Nuestra Belleza Latina es una joven linda que desea trabajar en la televisión. Nuestra Belleza Latina casi siempre ha vencido las contrariedades de la vida para llegar a la competencia e intentar convertirse en la Reina de la Belleza del sur de este continente.
Nuestra Belleza Latina nunca soñó que podría entrar en el concurso y ganar. La pobre, tenía que trabajar, mantener a la familia, cuidar a la madre enferma… Nuestra Belleza Latina quiere regalarle a su abuelita, antes de que parta definitivamente de este mundo, su corona. ¡Qué dulce!
Nuestra Belleza Latina debe bailar, cantar, actuar, aunque lo haga mal. No sabemos si nuestra Belleza Latina va a la universidad. Pero no importa, porque las televisoras hispanas de los Estados Unidos le abrirán el camino al futuro.
Nuestra Belleza Latina debe ser maestra del show para que Osmel Sousa no le pique el pase. Mientras más dramatice, mejor para ella. Mientras más espectacular sea, mejor para las ventas y para los televidentes aburridos. Mientras más pobre, engañada y sufrida parezca, más cerca estará de la corona. Por suerte, en esta vida los lindos y desdichados también tienen derecho a la felicidad que propicia Univisión. (La premiada será bendecida con un cuarto de millón de dólares). Es cierto, algunas discapacitadas físicas, y hasta lesbianas hacen show, pero no ganan, todavía no pueden ganar.
Si en el pasado Nuestra Belleza Latina publicó fotos calenticas en internet un grupo de especialistas del periodismo y las redes sociales las sacarán a la luz. Si explica y convence al jurado y a los espectadores se quedará en la competencia, pero si es una «perra cachonda» se va. La que permanece gana miles de seguidores que le vieron las mejores partes.
Nuestra Belleza Latina debe enfrentar a otras contrincantes insidiosas que la quieren en el piso. Cuando se corone habrá soportado varias semanas de comentarios «venenosos» que la denigran. Tanta fortaleza, señores, debe ser premiada.
Nuestra Belleza Latina generalmente tiene el sueño de encontrar a un galán de telenovela que la quiera y la admire por su belleza. Ella misma se convertirá en la primera actriz de las telenovelas hispanas. Nuestra Belleza Latina admira a Laura Sin Censura y a la Doctora Ana María Polo. Nuestra Belleza Latina quiere salir en Sal y Pimienta, aunque le pese.
Se supone que Nuestra Belleza Latina, por ser latina, sea amerindia. Pero si no lo es, no importa: no encasillemos a las chicas, pues al fin y al cabo a nosotros nos conquistaron los europeos. Y los quechuas y los aymaras hoy son un remanente histórico casi inexistente.
Nuestra Belleza Latina se llama Rigoberta Menchú, pero no va a ganar.
Nota: Pido perdón por mis prejuicios.
