lunes, 25 de febrero de 2013

Guaracabuya, la aldea maldita


Siglos atrás, frente al pelotón de fusilamiento, el cacique Guara-Cabuya habría de recordar el futuro incierto de la tierra colonizada: aquel asentamiento arrebatado a los taínos jamás disfrutaría la prosperidad de pueblo. La maldición iba a perdurar en el nombre funesto.

La propia congregación de las almas en Guaracabuya está signada por las circunstancias de la fatalidad: los ataques de corsarios y piratas a San Juan de los Remedios del Cayo obligaron a los criollos a buscar otro sitio más seguro para asentarse. Un cura exorcista, José González de la Cruz, los convocó a trasladarse a tierras suyas más al centro de la Isla.

Unos, atemorizados por Lucífer y el infierno, más que por los piratas, lo siguieron con los bártulos al hombro para rehacer los hogares abandonados. Años después la inquietud los llevó al Copey y al Ciego. Finalmente fundaron la aldea de San Atanasio de Guaracabuya en 1814.

Otros, que permanecieron inamovibles sin mucha esperanza en la empresa del cura, aseguraron la permanencia en el tiempo y el espacio de la Octava Villa.

Guaracabuya fue uno de los primeros sitios donde los conquistadores españoles encontraron oro abundante. La leyenda del metal dorado en las minas de San Blas de las Meloneras y de San Francisco del Descanso comenzó con la colonización y continúa hoy. A finales del siglo XIX el ingeniero español Manuel Fernández de Castro comparó los yacimientos del pueblecito con los de California, Estados Unidos.

Tanto se habló del oro de la comarca perdida en los mapas de la ínsula que Alonso Colmenares Hernández, ministro español de Gracia y Justicia, se autodeclaró Marqués de Guaracabuya y provocó el escándalo en la prensa española.

El “pueblo” progresó, llegó a tener dos ingenios, Laberinto y La Caridad. Su iglesia, fundada desde 1814, recibió al obispo Espada, que más tarde la privilegió con el óleo San Atanasio, del pintor neoclásico francés Juan Bautista Vermay, primer director de la entonces Escuela de Pintura San Alejandro.

Pero la desgracia sobrevino el 9 de abril de 1869 cuando tropas mambisas incendiaron el asentamiento devenido centro de operaciones militares del mando español. Los guaracabuyenses (¿o guarcabuyeros?) huyeron hacia el fuerte de Las Placetas buscando protección y fundaron el actual municipio de Placetas. Placetas suplantó a Guaracabuya.

Aún así, unas pocas chozas desvaídas conservaron el nombre. Y la fatalidad se quedó. Ante la estafa de la Compañía Cubana de Electricidad a los desgraciados habitantes de Guaracabuya la revista Bohemia reprodujo las palabras del Jefe de Comunicaciones del pueblo: «nos sentimos orgullosos de vivir en este olvidado rincón de Cuba, que nuestros antepasados, en aras de la libertad que disfrutamos supieron entregar a las llamas».

En 2013 la aldea maldita cumplirá 166 años como pueblo que no debía ser jamás. Y por esa rebelión histórica ¿será condenada, también, a la soledad eterna?

5 comentarios:

  1. Nostalgia por mi pueblo guara . Jorge campos

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  2. Existe Alguna Foto, Mapa, Que Muestre Que Guaracabuya es El Centro Fisico De la Isla

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  3. No creo que exista la foto. Cuentan que los españoles determinaron que el centro de Cuba estaba en Guaracabuya. Entonces, supongo, los instrumentos para la medición eran bastante inexactos. De todas formas la tradición popular sostiene que el centro geográfico está en el pueblecito de Placetas. Si revisa un mapa de Cuba puede comprobar que Guaracabuya se encuentra en la zona central de Cuba. Como quiera que sea, se mantiene como el centro geográfico de Cuba en el imaginario histórico y popular. Saludos...

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  4. Una anécdota más que un pueblo, conservaba nuestra mente sobre Guaracabulla y sin embargo cuánta historia descubre su trabajo. Gracias!

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