viernes, 29 de abril de 2016

Cuentas claras

Por primera vez después de la publicación de La soledad de la mujer pez, el pasado domingo 24 de abril, visité a Milagros. Hasta eso momento —y hasta hoy— su vida no se había trastocado en ningún show mediático. Milagros permanecía con tranquilidad en su casa, repitiendo la misma rutina de todos los días.

Gracias a la repercusión del reportaje, a mediados de la semana pasada recibió la visita de un oftalmólogo del área de salud de Placetas. Después que el especialista le indicó un tratamiento de antibióticos, le prometió que la atenderían pronto en el Hospital Municipal. Y a Milagros la promesa de un turno médico la hizo tan feliz como si se tratara de una fiesta anhelada toda la vida.

Cuando mi novio y yo llegamos el domingo, en pleno mediodía, Milagros se apresuró a agradecer: «No sé cómo lo hiciste, pero los médicos vinieron a verme y me llevarán al hospital». Milagros disipó toda mi angustia, todos los temores agazapados. «No hice mucho, apenas escribí», le recordé.

A pesar de las advertencias de «Anónimo» hasta hoy el dinero no ha desatado la furia entre los hermanos de Milagros, ni ha alcanzado para que ella viva abandonada en la abundancia, presa de la envidia. Ahora no parece más infeliz que dos semanas atrás. El reportaje no bastó para hundirla en el lodo ni para lanzarme a la fama.

Después de todo, hoy no solo podríamos hablar de remesas, ni podríamos asegurar que la ayuda se ha originado lejos del país en todos los casos. Si bien la mayoría de las personas —desde puntos distantes— ha ofrecido apoyo económico, en la propia Isla varios periodistas apelaron esta semana al deber de las instituciones cubanas encargadas de velar por el bienestar humano. Y aun cuando ninguna forma de asistencia deba menospreciarse, solo el gesto de acudir a los organismos estatales podría mantener a Milagros sin peligro del olvido futuro. El dinero, que resuelve ahora mil necesidades básicas, se agotará mañana. Sin embargo, la inserción en los sistemas cubanos de salud pública y asistencia social deberán perdurar para siempre.

Hace tres días, la periodista habanera Lirians Gordillo compartió en Facebook el acuse de recibo de sendas cartas que envió al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, a la Asamblea Nacional del Poder Popular, al Ministerio de Salud Pública y a la Federación de Mujeres Cubanas. En ese momento escribí en la red social: «En un minuto grato Lirians Gordillo leyó La soledad de la mujer pez en OnCuba. Sin conocer a Milagros, sin conocerme a mí, se fue a todas las instituciones donde pueden —y deben— ayudar. No pidió nada a cambio, no armó ninguna alharaca, no creyó que era la gran heroína por hacer cuanto podía. Es simple: la soledad de otra mujer que no conoce la conmovió. Y Lirians me conmueve a mí. ¡Gracias!»

Otro periodista cubano (que prefiere pasar desapercibido) también aprovechó su cercanía a las instituciones nacionales para dar a conocer el caso de Milagros. «Los ministerios harán su trabajo», me aseguró ayer con optimismo.

Yo, por otra parte, tuve la encomienda de hacerle llegar a Milagros, de la mejor forma posible, $ 137.90 CUC que dos cubanos residentes en los Estados Unidos enviaron a través de las oficinas de la Western Union. Con mi novio recorrí varias tiendas en diferentes ciudades y me empeñé en hallar los artículos que más beneficiarían a Milagros en un primer momento (de acuerdo con su tutor legal Bruno Guerra Vila). Maykel y yo arribamos a Guaracabuya y convocamos a varias vecinas que presenciaron la conversación y la entrega de los artículos de primera necesidad.

Yo preferiría —aclaro sin falso desinterés— mantenerme al margen del dinero enviado a Cuba. No obstante, varios desconocidos confiaron en que emplearía sus remesas con honestidad. Lo prometí y lo prometo. Aunque no me agrade —porque parece que me adelanto con una prueba que implica la sospecha— al final de este texto desgloso el uso del dinero y presento los comprobantes de los artículos adquiridos para Milagros, así como la constancia emitida por las oficinas de la Western Union. Si alguien tuviera (i)legítimas dudas de cuanto aquí aseguro estoy dispuesto a mostrar las fotos que atestiguan la entrega del dinero y los bienes. Pero me resisto a publicar imágenes o grabaciones de sonido que puedan asumirse como intentos del peor reality show. Sin embargo, esas pruebas existen.



Testigos de la visita a Milagros, el domingo 24 de abril:

 

Nidia Montero: directora del centro mixto Enrique Villegas, de Guaracabuya. Militante del Partido Comunista de Cuba, miembro de los Comités de Defensa de la Revolución y de la Federación de Mujeres Cubanas.

Dailí Echevarría: maestra del centro mixto Enrique Villegas. Militante del Partido Comunista de Cuba, miembro de los Comités de Defensa de la Revolución y de la Federación de Mujeres Cubanas.

Caridad Mesa: ama de casa. Miembro de los Comités de Defensa de la Revolución y de la Federación de Mujeres Cubanas.

Los donantes y las cuentas

 

Jovann Silva Delgado envió $ 87.40 CUC a través de la Western Union (comprobante 1), mientras que Yudelsy Fundora Martínez hizo llegar por la misma vía $ 50.50 CUC (comprobante 2). Ambos cubanos residentes en los Estados Unidos me enviaron el dinero a título personal, para que yo hiciera llegar a Milagros, de la mejor forma posible, los recursos materiales que más necesitara.
                          $ 87.40 + $ 50.50 = $ 137.90 CUC

Nota: Al momento de publicar este texto recibí la llamada de Jesús Granados, de Estados Unidos. Jesús envió 100.00 CUC que deberé invertir más adelante en beneficio de Milagros. Daré noticias.


Desglose de los gastos:


Olla multipropósito marca Ideal
$ 47.65 CUC (comprobante 3)
5 jabones y 3 cremas hidratantes
$ 9.30 CUC (comprobante 4)
Varios alimentos, detergente y frazada
$ 7.70 CUC (comprobante 5)
Una sábana camera*
$ 200 CUP** (8,30 CUC)
Monto entregado a Bruno***
$ 55.00 CUC
Transporte hasta Guaracabuya
$ 3.00 CUC
Otros jabones (5) y cremas hidratantes (2)****
$ 6.95 CUC (comprobante 6)
Total general
 $ 137.90 CUC


Aclaraciones:

*La sábana camera se adquirió en la tienda de productos industriales “El Titán” (esquina Céspedes y Marta Abreu, Sagua la Grande), el sábado 23 de abril de 2016.

**Moneda Nacional. El cambio se efectuó según la tasa común 1 CUC igual a 24 CUP.
CUC: Peso cubano convertible.
CUP: Peso cubano.


***Nuestra intención original fue comprar un ventilador, varias toallas y un mosquitero. Sin embargo, decidimos entregar el dinero a Bruno ante la ausencia de esos artículos en las tiendas de Placetas, última escala del viaje. Él prometió adquirirlos para su hermana.


****La compra de estos productos se realizó el miércoles 27 de abril de 2016, después de la visita a Milagros en Guaracabuya. El dinero empleado —sobrante de las compras anteriores— se mantuvo como fondo para satisfacer el deseo de Milagros, después de la obvia consulta con ella. La entrega de las cremas y jabones ocurrirá en un próximo viaje a Guaracabuya.




Comprobantes:

Comprobante 1

Comprobante 2

Comprobante 3

Comprobante 4
Comprobante 5

Comprobante 6

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